Cómo hacer que tu WiFi vaya más rápido sin cambiar de router

Cómo hacer que tu WiFi vaya más rápido sin cambiar de router

Tener una conexión a Internet rápida no significa necesariamente disfrutar de un WiFi rápido. Puedes tener contratada una fibra de 500 Mbps, 1 Gb o incluso más y, sin embargo, comprobar que el móvil, el portátil o la televisión navegan mucho más despacio cuando se conectan de forma inalámbrica.

La buena noticia es que, en muchos casos, no necesitas comprar un router nuevo para solucionar el problema.

La velocidad y estabilidad del WiFi dependen de muchos factores: dónde está colocado el router, cuántas redes cercanas están utilizando los mismos canales, los obstáculos que atraviesa la señal, la banda de frecuencia elegida, los dispositivos conectados y hasta algunos ajustes que solemos pasar por alto.

En este artículo vamos a repasar diferentes formas de mejorar tu WiFi sin gastar dinero en un router nuevo. Algunas soluciones solo requieren cambiar la ubicación del dispositivo; otras implican modificar determinados ajustes.

1. Empieza por colocar bien el router

Puede parecer demasiado sencillo, pero la ubicación del router es uno de los factores que más influye en la cobertura WiFi.

Un error bastante habitual es colocar el router dentro de un mueble, detrás del televisor o escondido en una esquina porque resulta más estético. El problema es que las paredes, muebles y otros objetos pueden reducir la calidad de la señal.

Si es posible, coloca el router:

  • En una posición relativamente centrada de la vivienda.
  • En un lugar elevado.
  • Alejado de paredes gruesas.
  • Lejos de objetos metálicos grandes.
  • En una zona abierta y despejada.
  • Alejado de fuentes importantes de interferencias.

La idea no es que el router tenga que estar exactamente en el centro geométrico de la casa. Lo importante es que esté en una posición razonablemente buena respecto a las zonas donde más utilizas Internet.

Si el router está en una esquina de la vivienda y pasas la mayor parte del tiempo en el extremo contrario, estás obligando a la señal a atravesar toda la casa.

A veces moverlo un par de metros puede producir una mejora mayor de la esperada.

2. No escondas el router dentro de un mueble

Este consejo merece un apartado propio porque es extremadamente frecuente.

Guardar el router dentro de un armario puede parecer una buena solución para mantener la casa ordenada, pero desde el punto de vista de las comunicaciones inalámbricas no suele ser una buena idea.

El WiFi necesita propagarse por el entorno. Rodear el router de madera, paredes, objetos y otros elementos no ayuda precisamente a mejorar la cobertura.

Además, los routers generan calor. Mantenerlos en espacios cerrados y poco ventilados tampoco es recomendable.

Si te preocupa la estética, busca una ubicación discreta pero abierta.

Un router visible y bien colocado suele ser más útil que un router perfectamente escondido pero mal situado.

3. Utiliza la banda WiFi adecuada

Los routers actuales suelen trabajar con diferentes bandas, principalmente 2,4 GHz y 5 GHz, y en equipos más modernos también puede estar disponible la banda de 6 GHz.

Cada una tiene características diferentes.

La banda de 2,4 GHz suele ofrecer mayor alcance y puede atravesar determinados obstáculos mejor, pero normalmente está más congestionada y proporciona menos velocidad.

La banda de 5 GHz suele ofrecer velocidades superiores y puede ser una excelente opción para dispositivos relativamente cercanos al router.

Por eso no siempre interesa conectar todos los dispositivos a la misma banda.

Un móvil situado cerca del router puede beneficiarse de 5 GHz, mientras que un dispositivo situado en una habitación alejada puede conseguir una conexión más estable mediante 2,4 GHz.

Si tu router combina las bandas bajo un mismo nombre de red, puede encargarse automáticamente de seleccionar una opción. Si tienes problemas, también puedes comprobar si permite separar los nombres de las redes para probarlas manualmente.

4. Cambia el canal si hay demasiadas redes alrededor

Vives en un edificio y abres la lista de redes WiFi disponibles. Aparecen diez, quince o incluso más.

Todas esas redes están compartiendo el mismo entorno inalámbrico y pueden generar congestión.

En la banda de 2,4 GHz esto puede ser especialmente problemático porque hay menos canales disponibles y muchos dispositivos utilizan las mismas frecuencias.

Cambiar el canal WiFi puede mejorar la estabilidad si existe mucha congestión.

Algunos routers seleccionan automáticamente el canal más adecuado, pero no siempre toman la mejor decisión en todas las circunstancias.

Puedes utilizar una aplicación de análisis WiFi compatible con tu dispositivo para comprobar qué canales están más ocupados y después modificar el ajuste desde la configuración del router.

No obstante, hay una regla importante: no cambies el canal simplemente porque sí.

Si tu conexión funciona perfectamente, no necesitas modificar configuraciones por deporte. Hazlo cuando tengas síntomas claros de interferencias o congestión.

5. Cuidado con los dispositivos que generan interferencias

No todas las interferencias proceden de otros routers.

En determinados entornos, otros dispositivos electrónicos pueden afectar a la calidad de la conexión inalámbrica, especialmente en la banda de 2,4 GHz.

Por eso conviene evitar colocar el router justo al lado de determinados aparatos electrónicos, cables de alimentación, bases inalámbricas o dispositivos que puedan generar interferencias.

También es importante recordar que algunos electrodomésticos y elementos de una vivienda pueden afectar a la propagación de la señal.

No necesitas convertir tu casa en un laboratorio. Simplemente evita colocar el router rodeado de aparatos y cables.

Una ubicación despejada siempre será una apuesta más segura.

6. Las paredes importan mucho más de lo que parece

La señal WiFi no atraviesa todas las paredes de la misma manera.

Una pared de pladur no supone necesariamente el mismo obstáculo que una pared gruesa de hormigón. Los materiales, el número de paredes y la distancia entre el router y el dispositivo influyen directamente en la calidad de la conexión.

Por eso puedes tener una habitación en la que el WiFi funciona perfectamente y otra, situada aparentemente cerca, en la que la velocidad cae considerablemente.

Antes de comprar un repetidor, haz una prueba sencilla.

Coloca tu móvil en diferentes puntos de la vivienda y realiza varias mediciones de velocidad. No te quedes únicamente con el resultado de una prueba.

Si observas que la velocidad disminuye progresivamente al alejarte del router, probablemente el problema sea principalmente de cobertura.

Si, en cambio, la velocidad es mala incluso estando cerca del router, hay que buscar otras causas.

7. No confundas velocidad de Internet con velocidad del WiFi

Este es uno de los errores más habituales.

Supongamos que tienes contratados 600 Mbps. Haces una prueba en el móvil conectado por WiFi y obtienes 150 Mbps.

Eso no significa automáticamente que tu compañía de Internet esté ofreciendo un mal servicio.

Puede que la conexión a Internet sea perfectamente capaz de proporcionar 600 Mbps, pero que el enlace inalámbrico entre el móvil y el router esté limitando el resultado.

Para comprobarlo, realiza una prueba utilizando un ordenador conectado directamente al router mediante cable Ethernet.

Si por cable consigues una velocidad cercana a la contratada y por WiFi obtienes mucho menos, probablemente el problema esté en la conexión inalámbrica, no en la línea de Internet.

Esta prueba sencilla evita cambiar cosas innecesariamente.

8. Revisa qué dispositivos están conectados

Otro motivo frecuente de problemas es tener demasiados dispositivos conectados simultáneamente.

Televisores, móviles, tablets, ordenadores, cámaras, consolas, asistentes de voz, enchufes inteligentes y otros dispositivos pueden estar utilizando la red al mismo tiempo.

Pero no todos consumen el mismo ancho de banda.

Una televisión reproduciendo vídeo en alta resolución puede consumir bastante más que un dispositivo que simplemente está sincronizando mensajes.

Si notas que el WiFi empeora especialmente cuando alguien está viendo contenido en streaming, descargando archivos grandes o utilizando una consola, quizá el problema sea de saturación y no de cobertura.

Entra en la configuración del router y revisa qué dispositivos están conectados.

Si encuentras alguno que no reconoces, cambia la contraseña de la red y revisa la seguridad del router.

9. Prueba a cambiar el DNS, pero sin esperar milagros

El DNS se encarga, simplificando mucho, de traducir nombres de dominio como los que utilizamos al navegar a las direcciones que necesitan los dispositivos para conectarse.

Cambiar el servidor DNS puede mejorar en determinadas circunstancias la rapidez con la que se resuelven algunas direcciones, pero conviene aclarar algo:

Cambiar el DNS no aumenta mágicamente la velocidad máxima de tu conexión.

Si tienes una fibra de 500 Mbps, cambiar el DNS no va a convertirla en una conexión de 1 Gb.

Su posible beneficio está más relacionado con la resolución de nombres y, dependiendo del servidor y de tu ubicación, con la sensación de rapidez al comenzar determinadas conexiones.

Puedes probar diferentes servicios DNS conocidos y comparar resultados.

Si no notas ninguna diferencia, vuelve a la configuración anterior. No merece la pena complicar la red doméstica por una mejora imperceptible.

10. Reinicia el router de vez en cuando, pero no como solución permanente

«¿Has probado a apagarlo y encenderlo?»

Es uno de los consejos tecnológicos más antiguos, pero en este caso tiene cierta lógica.

Un reinicio puede solucionar problemas temporales, liberar determinados recursos y restablecer conexiones que hayan quedado en un estado extraño.

Sin embargo, si necesitas reiniciar el router todos los días para conseguir una conexión decente, hay un problema que solucionar.

El reinicio debe ser una herramienta de diagnóstico o una solución ocasional, no un tratamiento permanente.

Si el router se bloquea con frecuencia, pierde conexiones o presenta problemas recurrentes, puede ser necesario revisar su firmware, configuración o incluso consultar con el operador.

11. Actualiza el firmware del router

El router también utiliza software y, como cualquier otro dispositivo, puede recibir actualizaciones.

Estas actualizaciones pueden solucionar problemas de estabilidad, seguridad y compatibilidad.

Algunos routers proporcionados por los operadores se actualizan automáticamente. Otros permiten consultar manualmente si existe una nueva versión del firmware.

Antes de realizar una actualización, comprueba las instrucciones específicas del fabricante o de tu operador.

Y, sobre todo, no desconectes el router durante el proceso de actualización salvo que las instrucciones indiquen lo contrario.

Una actualización correcta puede resolver problemas que aparentemente parecían relacionados con la cobertura.

12. ¿Necesitas realmente un repetidor WiFi?

Los repetidores WiFi pueden ser útiles, pero no deberían ser siempre la primera solución.

Un repetidor recibe la señal inalámbrica del router y la vuelve a transmitir. Si lo colocas demasiado lejos, estará intentando repetir una señal que ya llega débil.

El resultado puede ser una red con mucha cobertura aparente pero poco rendimiento.

La ubicación correcta es fundamental.

En lugar de colocar el repetidor en la habitación donde prácticamente no llega WiFi, suele ser más interesante situarlo en un punto intermedio donde todavía exista una señal razonablemente buena.

De esta manera puede recibir una conexión de calidad y extenderla hacia la zona problemática.

Y recuerda que un repetidor no crea ancho de banda de la nada. Si el problema principal es una conexión saturada, no necesariamente solucionará el problema.

13. Si puedes, utiliza Ethernet para los dispositivos que no necesitan WiFi

Hay dispositivos que no necesitan ser inalámbricos.

Una Smart TV, una consola, un ordenador de sobremesa o determinados equipos de trabajo pueden funcionar perfectamente conectados mediante cable Ethernet.

Y esta puede ser una de las mejores formas de liberar capacidad inalámbrica.

Además, una conexión por cable suele proporcionar mayor estabilidad y menor latencia que una conexión WiFi en las mismas condiciones.

No necesitas conectar absolutamente todo por cable. Basta con utilizarlo para los dispositivos que permanecen siempre en el mismo lugar.

Deja el WiFi para móviles, tablets y dispositivos que realmente necesitan movilidad.

Errores habituales que empeoran el WiFi

Antes de terminar, conviene repasar algunos errores frecuentes:

Colocar el router en una esquina: reduce la cobertura útil de la vivienda.

Esconderlo dentro de un mueble: dificulta la propagación de la señal y puede empeorar la ventilación.

Comprar un repetidor sin comprobar dónde colocarlo: repetir una señal mala no produce una señal excelente.

Cambiar constantemente los canales: si la red funciona bien, no es necesario tocar la configuración.

Pensar que más barras significa más velocidad: la intensidad de señal es importante, pero no es el único factor que determina el rendimiento.

Confundir problemas de Internet con problemas de WiFi: una prueba mediante Ethernet puede ayudarte a distinguirlos.

Ignorar los dispositivos conectados: una red saturada puede funcionar mal incluso con una señal excelente.

La solución puede estar delante de ti

Cuando el WiFi funciona mal, nuestra primera reacción suele ser pensar que necesitamos comprar un router nuevo.

No siempre es así.

Antes de gastar dinero, prueba a cambiar la ubicación del router, revisar las bandas disponibles, comprobar los canales, reducir las interferencias y analizar qué dispositivos están utilizando la red.

Después, comprueba si el problema existe únicamente en determinadas habitaciones o también cerca del router.

Si el WiFi funciona bien junto al router pero se deteriora rápidamente al alejarte, entonces sí tiene sentido estudiar soluciones como un punto de acceso adicional, un sistema mesh o un repetidor correctamente colocado.

En cambio, si la conexión es mala incluso a pocos metros del router, probablemente haya que buscar otra causa.

Conclusión

Mejorar el WiFi de casa no siempre requiere gastar dinero.

Muchas veces el problema está en algo tan sencillo como tener el router escondido detrás de un mueble, utilizar una banda poco adecuada, sufrir interferencias de otras redes o tener demasiados dispositivos consumiendo ancho de banda simultáneamente.

La mejor estrategia consiste en diagnosticar antes de comprar.

Haz una prueba cerca del router, otra en las habitaciones donde tienes problemas y, si es posible, una tercera mediante cable Ethernet. Compara los resultados y modifica una cosa cada vez.

Así sabrás qué cambio ha funcionado realmente.

Y recuerda: un buen WiFi no consiste únicamente en conseguir el número más alto posible en un test de velocidad. Una red doméstica realmente buena es aquella que ofrece velocidad suficiente, estabilidad y buena cobertura allí donde realmente la necesitas.

Antes de cambiar de router, prueba estos trucos. Puede que descubras que el problema no estaba en el router, sino en cómo estabas utilizando tu red.

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